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ElsaMuchachos, ¿Qué pasa con el fin de semestre? Todos los profesores se ponen bestiales y uno se pone más huevón que de costumbre; trabaja a la fuerza, los tambores suenan y el remo está por romperse... bueno, ya. Yo sé que no existe respuesta para ese fenómeno natural de la sociedad.
En fin, aunque hubo temporada demoniaca de exámenes, tuve la oportunidad de asistir a ver la película
Paris, Je t’aime, que, como muchos saben, hubo muchos directores, muchos actores y, por consecuente, mucha música.
Para quienes ya la han visto (y les gustó, claro... porque si no pues cómo, a ver), el soundtrack les resultará una delicia, la mayoría de las canciones son producto de Pierre Adenot: amenas y con mucha imagen, acorde a todos los cortos de los que se encargó. Lo único que resultó frustrante es que no viene esa especie de tango que está en el corto de
La Bastille, que era irónicamente bonito.
Para los que no han ido a ver esta película, dense el gusto de escucharlo, música así siempre resulta agradable. Aunque, eso sí, creo que no lo disfrutarán tanto como si ya la hubieran visto. Por ejemplo, viene el pianito que acompaña el primer cortometraje, Gogol se llama la canción. Es bonita, pero cuando se acuerdan del primer corto (todo el estilacho
pseudo – cursi / cliché francés), hasta dan ganas de decir que la vida sí es una guantera vacía (jaja esa metáfora
is so fucking great). Detalles como esos hacen más chingón el asunto del papel de la música en una película.
Y bueno, chicos, hoy en Diez a Uno, oferta de la comer dos por uno: les dejo el soundtrack y la invitación a ver la película. Que pues, como muchos me conocen, soy fans de cualquier cosa con referencia a Francia. Groserías, crepas, camisas a rayas... todo eso. Y si no lo sabían, espérense nomás. Bueno, decía, soy fans de toda referencia a Francia, pero creo que la película sí vale la pena y el soundtrack todavía más. Disfrutad!
